Acompañamiento internacional a falsos positivos judiciales: una entrevista a la Asociación Jorge Freytter

La Asociación Jorge Freytter acompaña, desde el País Vasco, procesos de persecución al pensamiento crítico contra la academia colombiana. En el contexto de un país que recurre a la intimidación como herramienta de represión, la comunidad internacional se convierte en protagonista de la defensa de derechos humanos. Generando presión y como medio de visibilización en la prensa mundial, estos procesos acompañan y denuncian, entre otros, a los falsos positivos judiciales en Colombia.* 

¿Han atendido casos de falsos positivos judiciales?, ¿cuáles son las principales características de estos procesos? Y, ¿cómo logra identificarse un falso positivo judicial?

Dos de los casos emblemáticos del mundo académico son el caso del profesor Miguel Ángel Beltrán y el del estudiante de sociología de la Universidad Nacional, Mateo Gutiérrez León. Con el caso del profesor Beltrán siempre hemos estado acompañándole y sobre toda dándole esa cobertura internacional, para facilitar las denuncias y exponer su caso en el contexto del País Vasco. Sin embargo, es visible la persecución (actualmente lo vemos), amenazas, encarcelamiento y desprestigio académico y social contra el docente. En el caso del estudiante Gutiérrez León se destaca un activismo académico y político dentro del movimiento estudiantil en la Universidad Nacional, también se evidencia la amenaza, amedrantamiento, intimidaciones contra sus familiares, encarcelamiento y finalmente el exilio para un joven al que destierran de su núcleo social, familiar y político.

Es muy difícil pensar un Estado que busca hacerse “daño a sí mismo” con el fin de legitimarse. ¿Cuáles creen son las razones por las cuales se deciden hacer este tipo de montajes judiciales? ¿qué herramientas políticas y jurídicas existen para enfrentar este tipo de situaciones?

El Estado colombiano reafirma su delirio de persecución contra el pensamiento crítico acentuando la doctrina del enemigo interno, lo que en nuestro contexto genera un cúmulo de montajes judiciales y violaciones directas a los derechos fundamentales. Ejemplo: la brutalidad policial, los falsos positivos, los asesinatos contra el movimiento sindical y ahora más reciente contra las lideresas sociales y comunitarias que están defendiendo el territorio.

Como herramientas están las instituciones del Estado Social de Derecho, la denuncia e investigaciones judiciales. Lo que pasa es que en el caso colombiano no son fiables, por tanto, debemos acudir a instancias de organismos internacionales, denuncias en tribunales como son la Corte Penal Internacional, la ONU, salir a los medios de comunicación en el extranjero, las redes de solidaridad entre las Organizaciones No Gubernamentales de los países que invierten dinero, en este caso, para la paz de Colombia. También los parlamentos regionales, que realizan monitoreo de los Derechos Humanos en países que tienen programas de protección temporal a las defensoras de Derechos Humanos.

Hay otro elemento que nos parece muy interesante que son los espacios académicos y de investigación en Europa, que vienen planteando debates y conceptualizando los temas referentes a la justicia y los derechos de las víctimas. Debemos, en el sentido más coloquial, meterle más comunidad internacional a través de misiones de monitoreo con denuncias en diferentes idiomas, que ayuden a presionar a la institución del Estado. Vivimos en un mundo de correlación y estas situaciones de montaje judicial no pueden quedar “engavetadas”.  Además, desde la critica y autocrítica de los sectores progresistas debemos llegar con estas denuncias a otros espacios sociales y políticos, no quedarnos en los mismos círculos de debate y de denuncia.

¿Cómo tramitan emocional y políticamente el estar acompañando procesos y personas con montajes judiciales?

Pues en ocasiones es duro acompañar a víctimas de falsos positivos judiciales porque las situaciones que atraviesan, tanto ellas como sus familiares, son terribles. Pero también es cierto que, siendo constantes y tejiendo redes colectivas, cuando hay buenas noticias las alegrías son inmensas. En cualquier caso, la manera en que nosotros tramitamos el trabajo es estando disponibles para ayudar cuando se nos necesite, porque trabajamos en unas condiciones privilegiadas, si nos comparamos con la realidad en el día a día de Colombia. Euskal Herria es una tierra de lucha y solidaridad muy potente, se podría decir que es una isla de solidaridad ante el auge de la extrema derecha y los fascismos en Europa, por lo que también es fácil encontrar con quien compartir, con quien organizar o con quien canalizar la frustración estando en el exilio, que es mucha. A veces parece más fácil trabajar desde el exilio, pero hay ocasiones que es mucho más duro de lo que puede parecer. Políticamente nosotros estamos disponibles para hablar, para dar a conocer casos de falsos positivos judiciales, para acompañar procesos transformadores, para reivindicar la memoria histórica y para construir una Colombia en paz con justicia social. Así vamos tramitando desde el exilio los procesos de lucha que llevan a la represión de los movimientos sociales combativos colombianos. Y como dijo el Che Guevara, “sin perder la sonrisa jamás”.

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